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La memoria de las casas.
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Can Cassanyes

Can Cassanyes era una casa muy grande y constaba de 3 plantas, la tercera destinada íntegramente a la biblioteca y estudio del crítico de arte, dibujante y publicista Magí Albert Cassanyes Mestre. Vivía alejado del mundo, siempre recluido en el segundo piso de su casa, rodeado de libros.

En enero de 1936, el poeta Paul Éluard visitó Barcelona. Entorno a su figura se reunió un grupo de jóvenes artistas, los logicofobistas, grupo que se enmarcaba dentro del movimiento surrealista. Su propuesta se basaba en el arte como medio de revolución espiritual y la fobia a toda razón y lógica y la valoración, por encima de todo, de lo que hay de oscuro y de irracional en la obra artística como elemento de libertad y modernidad. Eran años de gran creatividad artística en Cataluña, beneficiada por los principios implantados por el Noucentisme, pero el proyecto, influido por Eluard y Dalí, se vio truncado por el estallido de la guerra civil. De Sitges, encontramos tres integrantes: M. A. Cassanyes, el pintor y dramaturgo Artur Carbonell y el escultor Jaume Sans.

En 1928 M. A. Cassanyes aceptó la propuesta que le hicieron un grupo de jóvenes de instalar en el local la sede social del Ateneu El Centaure. Antes se había instalado el galerita, anticuario y marchante de arte Josep Dalmau.

En 1932 Cassanyes se trasladó a Barcelona, donde continuó con su labor cultural.

Can Cassanyes

Can Cassanyes era una casa muy grande, daba a la calle Mayor, 44, por un lado, y a Àngel Vidal, 6, por el otro; constaba de 3 plantas, la tercera destinada íntegramente a la biblioteca y estudio del crítico de arte, dibujante y publicista Magí Albert Cassanyes Mestre (Sitges, 1893-Barcelona, 1956). Los bajos del inmueble se alquilaban, pues los Cassanyes vivían de sus rentas.

Ramón Planes lo describe así: "Era un ser aparte, empezando por su aspecto físico: era grande y voluminoso, desgarbado, vestía sombrero de ala ancha y chalina: su apariencia era la de un Modernista. No recuerdo haberlo visto jamás sin sombrero, su figura física era un bloque granítico. Vivía alejado del mundo, siempre recluido en el segundo piso de su casa, rodeado de libros.”

Adquirió una sólida formación cultural y llegó a ser un gran conocedor de las vanguardias europeas.

Entorno a su figura se reunió un grupo de jóvenes artistas, los logicofobistas, grupo que se enmarcaba dentro del movimiento surrealista. El 4 de mayo de 1936 el grupo realizó una muestra de su trabajo en Barcelona, en la Llibreria Catalonia; el proyecto debía luego viajar a Madrid y Tenerife pero el golpe de estado del 18 de julio frustró sus planes. Su propuesta se basaba en el arte como medio de revolución espiritual y la fobia a toda razón y lógica y la valoración, por encima de todo, de lo que hay de oscuro y de irracional en la obra artística como elemento de libertad y modernidad. Eran años de gran creatividad artística en Cataluña, beneficiada por los principios implantados por el Noucentisme, pero el proyecto, influido por Eluard y Dalí, se vio truncado por el estallido de la guerra incivil. De Sitges, encontramos tres integrantes: M. A. Cassanyes, el pintor y dramaturgo Artur Carbonell y el escultor Jaume Sans.

El galerista, anticuario y marchante de arte Josep Dalmau, pionero y estandarte de las vanguardias en Cataluña, llegó a Sitges en 1920 para abrir una tienda en la planta baja de can Cassanyes. Expuso en ella la obra del uruguayo Rafael Barrades, en un momento en que el artista atravesaba dificultades económicas. La exposición fue todo un éxito. En 1928, cuando Dalmau decidió dejar el negocio, M. A. Cassanyes aceptó la propuesta que le hicieron un grupo de jóvenes de instalar en el local la sede social del Ateneu El Centaure. Eran los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1929). El grabador vilanovense E. C. Ricart les hizo el anagrama.

El Ateneu abrió sus puertas a los vanguardistas que, como hicieran los héroes de Sófocles que atacaron los siete portales de Tebas, se presentaron, democráticamente, como «(Els set) davant del Centaure» (Los siete ante el Centauro). Se reunieron siete miembros para llevar a cabo la revolución estética en Sitges: el propio Cassanyes; su mentor, Josep Carbonell; J. V. Foix, como amigo de Carbonell; Lluís Montanyà, cuñado de Carbonell, que trajo a Sebastià Gasch, y este, a su vez, a Salvador Dalí; también estaba Sánchez Juan.

Ese mismo año, 1928, triunfaron con la organización de la Primera Festa del Llibre, que había nacido dos años antes y que ninguna sociedad había decidido asumir.

En 1932 Cassanyes se trasladó a Barcelona, donde continuó con su labor cultural.


Bibliografía:
Sierra Farreras, Roland (1998). Diccionari Biogràfic de Sitgetans. Ajuntament de Sitges.
Esquerda Bosch, Montserrat (2000). La ciutat del record. Ramon Nadal editor. Sitges.
Esquerda Bosch, Montserrat. Recull de premsa.
Carbonell Gener, Josep (1957). Breve semblanza de M. A. Cassanyes. Grup d’Estudis Sitgetans.
http://museusdesitges.cat/ca/exposicions/logicofobistes-1936-el-surrealisme-com-revolucio-de-lesperit
Planes, Ramon (1978). “El cas del Centaure”. Butlletí del Grup d’Estudis Sitgetans, núm. 9.
https://www.diba.cat/web/opc/logicofobistes-contingut.