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La memoria de las casas.
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Joaquim Folch i Torres

Barcelona, 1886 – Badalona, 1963

Museólogo, historiador y crítico de arte. Folch i Torres es una de las figuras clave en la Cataluña del siglo XX en lo que se refiere a la preservación, salvaguardia, conservación, estudio y difusión del patrimonio artístico de Cataluña; además de por su aportación como crítico de arte.

Promovió y lideró el Plan de Museos de Cataluña, que culminó con la creación del Museo de Arte de Cataluña.

En Sitges tuvo un papel fundamental en la transformación del Cau Ferrat en museo público, una vez Santiago Rusiñol lo hubo donado al pueblo.

Fue director general de los Museos de Arte de Cataluña, secretario de la Junta de Museos y, de 1933 a 1936, director del Cau Ferrat. Como primer director de este museo, antes casa de Rusiñol, quiso abrirlo al público. Gracias a su enorme dedicación, el Cau Ferrat se convirtió en uno de los museos más destacados de Cataluña.

En agradecimiento a su labor, el Ayuntamiento de Sitges aprobaba, en pleno municipal el 9 de julio de 1936, nombrarlo hijo adoptivo. Un nombramiento que no pudo hacerse efectivo debido a los acontecimientos bélicos que siguieron (el golpe de estado franquista del 18 de julio de 1936 y la guerra, 1936-1939). Su nombramiento cayó en el olvido durante 75 años hasta que, el 25 de marzo de 2011, en el mismo Salón de Plenos, sus descendientes finalmente asistieron a la colocación de la placa.

Joaquim Folch i Torres

Barcelona, 1886 – Badalona, 1963

Museólogo, historiador y crítico de arte, Folch i Torres es una de las figuras clave en la Cataluña del siglo XX en lo que se refiere a la preservación, salvaguardia, conservación, estudio y difusión del patrimonio artístico de Cataluña; además de por su aportación como crítico de arte. Gracias a él, las pinturas románicas de los Pirineos se salvaron del expolio y la destrucción. Dio una visión moderna a la museografía e impulsó la primera metodología para la catalogación de obras de arte catalanas desde una perspectiva de Estado, convencido de que el catalanismo debía contar con una buena base cultural. Promovió y lideró el Plan de Museos de Cataluña, que culminó con la creación del Museo de Arte de Cataluña.

Como escritor, supo vincular el arte con la vida cotidiana en sus aportaciones como crítico de arte en La Veu de Catalunya y la revista Gaseta de les Arts (1924-1930), de la que fue director. También creo el Butlletí dels Museus d'Art de Barcelona (1931-1937) y, en la etapa de posguerra, publicó en la revista Destino (1952-1963).

Folch i Torres fue miembro del Instituto Francés de Arqueología y Arte Musulmán de Damasco (1926), el College Art Association of America (1928), The Hispanic Society of America (1935), el Institut d'Estudis Catalans (Sección Histórico-Arqueológica, 1942) y de la Real Academia de San Jorge (1929).

En Sitges tuvo un papel fundamental en la transformación del Cau Ferrat en museo público, una vez Santiago Rusiñol lo hubo donado al pueblo.

1932 Joaquim Folch i Torres

Fue director general de los Museos de Arte de Cataluña, secretario de la Junta de Museos y, de 1933 a 1936, director del Cau Ferrat. Como primer director de este museo, antes casa de Rusiñol, quiso abrirlo al público. Gracias a su enorme dedicación, el Cau Ferrat se convirtió en uno de los museos más destacados de Cataluña. Veló también por la conservación del fondo del Palau Maricel. Folch i Torres describe la que fuese casa de Santiago Rusiñol así: "es su aliento (Santiago Rusiñol) lo que se respira en el 'Cau Ferrat'; el haber sido la casa de sus sueños, el rincón donde vemos en cada muro reflejados sus gustos, su estilo: su imagen espiritual proyectada". (Butlletí dels Museus d'Art de Barcelona).

En agradecimiento a su labor, el Ayuntamiento de Sitges aprobaba, en pleno municipal el 9 de julio de 1936, nombrarlo hijo adoptivo. Un nombramiento que no pudo hacerse efectivo debido a los acontecimientos bélicos que siguieron (el golpe de estado franquista del 18 de julio de 1936 y la guerra, 1936-1939). El acto de colocación de la placa de Hijo Adoptivo estaba previsto para la Fiesta Mayor de aquel mismo año pero ni se celebró Fiesta Mayor ni se colocó la placa.

Su nombramiento cayó en el olvido durante 75 años hasta que, el 25 de marzo de 2011, en el mismo Salón de Plenos que había visto aprobado su nombramiento, sus descendientes finalmente asistieron a la colocación de la placa en honor de su antepasado. Con este acto, promovido por el Grup d'Estudis Sitgetans, Sitges rendía homenaje a la figura de Folch i Torres y cumplía el mandato del Pleno del 9 de julio de 1936.

En 1939, Joaquim Folch i Torres fue condenado a doce años y un día de reclusión temporal por el Tribunal de Depuración de Funcionarios Municipales por el delito "de auxilio a la rebelión armada".

La casa de La Davallada

En 1935, Folch i Torres encargó al arquitecto Josep M. Martino i Arroyo el proyecto arquitectónico de la casa de la Davallada, conocida como casa Folch i Torres o casa O. Baget (por Orsina Baget, su esposa).

Aunque la casa lleva la firma de Martino, Isabel Coll atribuye "la idea original al mismo propietario Joaquim Folch i Torres. El promotor de la obra buscaba, sin duda, dotarla de un monumentalismo adecuado a la zona del pueblo en la que se ubicaba, siguiendo el esquema que Miquel Utrillo había aplicado a la finca de Maricel, basado en la mezcla de elementos arquitectónicos de diferentes estilos y épocas." [COLL, I. (2001)].

Fotografía Àngels Parés
Fotografía Àngels Parés

Bibliografía:
Coll Mirabent, Isabel (2001). Arquitectura de Sitges (1800-1930). Sitges. Ajuntament de Sitges.
Parés Corretger, Àngels (2012). Joaquim Folch i Torres, Fill Adoptiu de Sitges amb 75 anys de retard. Penedès. Web Totselsnoms.
Pla Especial de Protecció del Patrimoni Arquitectònic i Catàleg del Municipi de Sitges (2006). Ajuntament de Sitges.
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